Flecha a : 1, flecha b: -1.
a+b = 0.
La mitad de 1, la mitad de la mitad de 1, la mitad de la mitad de la mitad de 1... Siempre es cero con ese numerito insignificante, al fin y al cabo es cero.
Lo que se da, que se devuelve, que se vuelve a regalar y llega por rebote al ojo.
Según un weon que sabe, todo lo descrito anteriormente es filo.
Descartó, argumentó.
Si no tengo nada más que ofrecer,
Caaaalor sería bueno que me fuera.
La imagen adjunta es la desesperación de buscar amor hasta en un objeto que se puede poseer. Aunque cuando se hace poseción de este tierno dulce te das cuenta que se parece un poco a lo insolusionable de no poder perpetuar ciertas presencias, al comienzo es dulce y colorido, a medida que pasa el tiempo, se pone acido, incoloro y se disuelve hasta sentir el fantasma.

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