viernes, 13 de abril de 2012

458(requiem)

Trate de aferrarme a él con uñas y muelas, pero se escapó.
La vida me jugo una mala broma, me intento convencer de algo que no era, con señales mágicas.
Me ha dejado ir, me liberó, porque un ave enjaulada que trina lamento no merece vivir.
Ahora que he dejado mi dulce cautiverio, no se que hacer. Supogo que arreglarmelas sola, buscar una bandada y seguir adelante.
Me he despertado a las 4:58, me he levantado mucho antes de la caída.
Quizás él tenía que entrar en mi vida, salvarme, luego irse.
Hoy he despertado a las 7:18. He visto que me han abierto la puerta de mi jaula, y he huido.
Sucede que aún pienso que es mi principe azul. Pero cuando un gato prueba comida en casa ajena, nada puede ser igual.
Es fundamental seguir volando, pasar de gata a golondrina.
Volar, volar?, volar.
Mirar al norte, sentir que algo te ofrece.
Hay muchos peces en el mar, pero las aves solo quieren aves.
Fuiste mucho, quizás demasiado, para mi, no nos complaciamos porque ambos eramos demasiado para tan poco.
He decidido olvidarme de los lobos, los perros, los pollos y las pulgas.
Cest fini, nos vemos en otra vida.

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